Seguramente cuentes con los dedos de una mano las veces que saliste de tu casa pensando que ibas directo a lo mejor que tenías planeado para ese día, que haya estado tan bueno como te lo imaginaste, y al volver, de camino, encontrarte con algo totalmente inesperado, mejor aún que lo que acabaste de vivir.

Bueno, nosotros sumamos una vez, a esas pocas que te pasaron el miércoles 6 de setiembre al surfear esta ola que ves en la foto. Redonda, rara y de un color increíble ayudado por el rayo de sol que salió en un momento y el contraste generado por el ciclón extratropical que pasaba por alguna zona del fondo del mar.
Partimos temprano rumbo al este, con Panchito Nolé más conocido como Francisco Elias Núñez, el gran Juan Pablo Fernández y quien escribe, Nicolás Albano. Surfeamos la ola que imaginamos mejor por unas 3 horas, por eso de las cosas, decidimos volver antes que caiga el sol, aunque ese día estuvo apenas 15 minutos. Haciendo ruta, pensamos en voz alta la chance de surfear otra vez, ya estabamos listos para volver, pero si la ola estaba, en una de esas, bla bla bla.

El pensamiento se transformó en acción y los dos pibes antes mencionados aprovecharon la condición, no le hicieron asco al frío, ni al traje mojado, ni a la modorra de la ruta y le salieron.

Ahí adentro donde las cosas son diferentes coincidieron con Bita Giménez, Nacho Arufe y Chimpa. Esa tarde llovía, pero el viento presente daba justo la posibilidad de ponerse de espalda hacia la lluvia y que la misma no moleste cayendo sobre el lente. Fue así que decidí salir del auto e intentar hacer alguna que otra foto. El resultado fue el que ves acá y una vuelta con una sonrisa de oreja a oreja.


Gracias a Panchito Nolé por sugerir el título, al Tanja por sumarse y a la Pachamama por permitirnos vivir este día fuera de común.
